obviamente, cuanto más conocemos el mundo, más nos damos cuenta de lo podrido que está...
No, no es por eso. Es porque cuanto más conoces, menos te asombras. Un niño se asombra por todo, porque no sabe nada. En realidad, lo único que sabe es que no sabe nada. Ésa es la base del filósofo. Y todos de pequeños lo somos, aunque muchos se bajen del carro con la edad.