¿y por qué no compramos entre todos unos cuantos azucarillos y los metemos en el mar?
Asà serÃa agua dulce y la podrÃamos utilizar...

Jo, jo, jo, qué gracioso, te habrás herniado en dar con tan descabellada solución.

Pero por ahora tu respuesta va en cabeza, no porque sea la mejor, sino porque es la única.
¿A alguno se le ocurre algo mejor?
En efecto, tenemos que cuidar nuestra tierra, o al menos intentarlo. Y en caso de que no haya más remedio, abandonar nuestra querida España. Porque con España pasa como con lo de la chaqueta que te regalan y no te gusta, y te sientes mal con ella, y estás pensando en comprarte una nueva, pero cuando al final decides comprar una nueva, te da pena deshacerte de la aunque odiada, querida chaqueta.
Otra cosa, y te pido disculpas karlossius, es que, como yo, uno se quiera mudar de paÃs porque le guste más que aquél en el que vive. Lo cual no quiere decir que uno no eche de menos su tierra (y seguro que la echas de menos karl y si no al tiempo). España no nos gusta, yo creo que es porque no nos llama más la atención, porque ya no nos sorprende, es lo que conocemos mejor, de toda la vida, como Portugal o como Francia; nos atrae más lo exótico, lo desconocido, precisamente porque no lo conocemos. Es como el futuro, cuando piensas la de cosas que vas a hacer en verano o lo que te vas a divertir con algo que tienes pensado comprar, pero cuando llega eso que tanto andas esperando, cuando el futuro se convierte en presente, te llevas una decepción, porque tú te lo imaginabas mejor. Por eso son mejores los libros que las pelÃculas, mejores los cuentos de hadas que las novelas descriptivas, porque tú te imaginas lo que quieres, te lo imaginas como quieres.
Es posible que la imagen que tengo de Francia sea la de un verano en una aldea de casas de madera en un bosque, un pueblo de playa azul con heladerÃas y pizzerÃas, y la novia francesa y los hijos franceses, una familia que pedÃa gofres en un tenderete. Una imagen azul y blanca (y roja, como los colores de la bandera), y no una imagen real de Francia.
Un sueño, vamos. Y como bien dices Paul, las francesas luego ná.
El agua dulce, como todo el mundo sabe, es la que no tiene prácticamente sal. Asà que para endulzar el agua del mar, lo mejor va a ser quitar la sal, en vez de echar azúcar. Bien, este comentario sobraba, pero lo necesito para lo siguiente que voy a decir.
El proceso por el cual en algunos lugares se aprovecha el agua del mar como fuente de agua es conocido como ósmosis inversa. Y vale, aunque en apariencia podrÃa parecer más fácil desalinizar agua marina que trasvasar un rÃo (como dice mi tÃa haciéndoselas de farnakk), en realidad la ósmosis inversa es mucho más costosa, y no sale nada pero nada rentable.
Bueno, pues ya está, tenÃa que decirlo, tenÃa que contar ese rollo para justificar por qué este tema lo he puesto en
ciencia y tecnologÃa.
Hasta pronto.
